Todos tenemos ese conocido

Que, cuando la discusión futbolística se les sale de las manos, apela al siguiente proverbio colombiano:

Es que usted nunca ha pateado un balón, ¿con qué derecho viene a opinar de fútbol?

Entendría el reclamo, si viniera de un futbolista profesional; pero, estas frases salen de personajes que juegan fútbol los fines de semana a las afueras de la ciudad. Estos embusteros no son profesionales, pero son los únicos que pueden hablar de fútbol. Según esta lógica, deberíamos prescindir de los conceptos del Doctor Peláez en pro de la exquisita retórica de la versión estólida del Víctor Aristizabal periodista. Esto no tiene sentido, así como no tiene sentido que solo un periodista deportivo pueda hablar de fútbol en medios de comunicación.

Discutir sobre fútbol es para todos, siempre y cuando hablemos con argumentos y nos alejemos de prejuicios regionales, frases de cajón y los chistesitos pendejos de Stefan Medina o Rafael Robayo.


Pékerman, hora de clasificar… ¿O no?

Ya en el mes de Halloween, el peor miedo de la selección nuestro querido y recién peluqueado DT se ponía a prueba: tener que buscar un resultado en Barranquilla, partiendo de la posesión del balón, contra un rival defensivo. José Pékerman, con la clasificación al mundial en mente, armó el siguiente equipo:

Colombia de Pékerman

Colombia es un equipo que aprovecha con eficacia los espacios que le concede rival; gracias a la velocidad y capacidad de definición de sus volantes ofensivos y delanteros. A esto jugó el cuerpo técnico durante todas las Eliminatorias; no obstante, cada vez fue más claro el libreto que el visitante en Barranquilla debía interpretar: cortar espacios. Unos esperaron en bloque, cerca a su área y otros presionaron en la mitad del campo. Paraguay, en esta ocasión, hizo lo segundo.

Como resultado, el 4-2-3-1 de Colombia de José Pékerman, diseñado para generar profundidad en los costados y posibilidades para encontrar a Falcao en el área, fue desacertado. El balón estuvo la mayor parte del tiempo en pies de nuestros centrales y nuestros volantes ofensivos recibían de espalda. Con James replegándose para poder entrar en juego, volantes sin chispa y jugadores mal distribuidos en el campo, nuestro ‘9’ no tuvo oportunidad de disparar una sola vez a portería.

Pocos recursos con el balón

Paraguay hizo su tarea, y eso era de esperarse. En una columna anterior (léala acá) hablé de la importancia de encarar y ganar los duelos personales. De nuestros volantes ofensivos (los llamados a desequilibrar), Cardona fue el único que cumplió, con 4 regates exitosos; de resto, Fabra contó con uno empezando el partido y Falcao con otro*. Esto no es suficiente, ¿qué sucede con Cuadrado?

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Por otro lado, los de Pékerman no fueron consistentes en la búsqueda de sorpresa, con pases largos hacia nuestros jugadores veloces, a las espaldas de una defensa rival que presionaba a varios metros de su propia área. James lo intentó tres veces y en dos ocasiones tuvo éxito, encontrando a sus compañeros en zonas claves; Edwin solo lo intentó en una ocasión*. Y si hablamos de cambios de frente, para desubicar el bloque paraguayo y obligarlos a desplazarse, no encontramos uno solo.

Con esta carencia de alternativas, cuando nos entregaron el balón fuimos un equipo incapaz de encontrar situaciones de gol como consecuencia de nuestro juego, una vez más. Este problema sentenció el mal rendimiento en Barranquilla.

*Datos de opta en la página de Bein Sports

Cuadrado y Arias, embotellados

derecha Pékerman Paraguay

*Datos de opta en la página de Bein Sports

Cuadrado y Arias no funcionan bien juntos. Quizás en algún partido de la Copa Centenario, y en ocasiones contadas los hemos visto bien coordinados; pero la realidad es que cuando el lateral es apurado y Cuadrado es obligado a jugar de espalda, jugar por esa banda se vuelve un inconveniente.

Ambos jugadores despliegan su mejor fútbol cuando no tienen que pensar mucho, es decir, cuando su labor es correr al espacio (Arias), o están en posición clara de uno contra uno (Cuadrado). Aún con la ayuda de Aguilar, cuando la zona marcada en el gráfico está bien ocupada por el rival, debemos prescindir del juego en corto; Santiago y Juan Guillermo, no son de esas características.

Segundo tiempo

Pékerman 2T ParaguayPékerman solucionó el embotellamiento ya explicado, cambiando de posición a Aguilar y a James para que el ’10’ dinamizara la banda derecha.

Esto funcionó y permitió mayor profundidad en las bandas gracias a mejor juego colectivo en la zona central del campo; debido a esto, Paraguay se vio forzada a retroceder, lo que nos permitió tener un mejor control del juego y adelantar líneas. Ya el balón no estaba en pies de los centrales, Cuadrado jugó de frente y aparecieron las opciones de gol.

Con los cambios, Teófilo se ubicó por el centro y James por la izquierda. Irónicamente, el control del partido se perdió; pero en el ida y vuelta, conseguimos los espacios para contragolpear que no habíamos tenido en todo el partido, y así llegó el gol.

Falta de aplome

Después de la anotación, y el ingreso de Barrios, el partido se manejó correctamente hasta el minuto 87; no les permitimos avanzar líneas y generamos opciones de anotar. Finalmente, llegó el gol de Paraguay de forma inesperada, especialmente por el desarrollo del partido, y en ese momento, nuestros jugadores sí perdieron la cordura.

Podíamos cerrar el partido en empate y tuvimos tres opciones de gol para anotar, fácilmente; pero la solidez emocional nunca apareció y sucumbimos ante la presión que nosotros mismos nos creamos. No hubo una sola voz de calma y cedimos un gol más por buscar, ahogados en frustración, algo que no necesitábamos.

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Perdimos el partido, pasamos de un 7% de probabilidad de quedar eliminados del mundial a un treinta y pico porciento. Ya, prácticamente en uno de cada tres escenarios, nos perdíamos en el camino a Rusia 2018. Ya dábamos por hecho nuestro cupo a la Copa del mundo, y el golpe anímico de nuestros jugadores fue contundente. ¿Cómo arreglaría don José esta situación?

Gracias por leer y no olviden compartir esta columna y blog (los botones de compartir están arriba) con todos sus amigos. Me alegra mucho que se hayan tomado el tiempo para leer este contenido que, con mucho gusto, realizo para ustedes. ¡Saludos!